Encaje de Idrija y cerámicas del Karst
El encaje nace de almohadillas, bolillos y silencios cargados de concentración, formando geometrías que parecen cartografiar montañas. En el Karst, la arcilla absorbe vientos y minerales, y en el horno aprende a sostener sopas espesas y vinos robustos. Juntos, hilo y barro recuerdan que la belleza cotidiana es aliada de la utilidad, y que las manos, cuando dialogan con la tierra, escriben patrimonios duraderos.